Experiencias Memorables

Apuesta por una carta cambiante.

La experiencia de beber puede empezar antes de que los labios de tu cliente entren en contacto con el vaso. Antes, aún, de que sus ojos evalúen el aspecto de tu creación. La gente que sabe de marketing lo tiene claro. Emplean un documento que se llama The Consumer Journey Canvas, que podría traducirse como Lienzo del Viaje del Cliente, en el que el servicio o producto que uno vende ocupa el centro, pero se tiene en cuenta un periodo de pre-servicio (o pre-consumo) y de post-servicio (o post-consumo). Estos periodos, previo y pasado, además, se dividen en distintos puntos de contacto con el cliente, tales como las Redes Sociales del negocio en cuestión, su publicidad o la opinión de anteriores clientes.
Por poner un símil más mundano recurriré a las relaciones sexuales. El ajo de la cuestión se debate en la consumación del evento, pero los juegos previos, que podrían empezar con el flirteo o, incluso, antes; y evitar dormirse como un zángano justo al terminar, marcan la diferencia. Está claro, ¿no?
Hace poco tuve el privilegio de visitar dos de los mejores bares del mundo, a saber: Nightjar y Beaufort; en el Savoy. Una noche inolvidable. Ambos merecerían varios posts pero me gustaría concentrarme en sólo un detalle: sus cartas.

Nightjar, en Londres. El templo donde todo es posible.
Nightjar, en Londres. El templo donde todo es posible.

No tengo muy claro dónde empezó el concepto de carta de menú coleccionable, ¿tal vez en Dead Rabbit?, pero me parece que se está convirtiendo en género. Y está bien que así sea.
Jamás olvidaré el momento de abrir la carta pop-up del Beaufort. Es un espectáculo y cada gotita de tinta y pliegue de papel está comunicando que, te tomes lo que te tomes, acertarás. En el Canvas que he citado anteriormente podría ser uno de los ítems a considerar en el periodo de pre-consumo. Sobre todo si, antes de visitar el bar, ves este vídeo:

Dan ganas de salir corriendo al aeropuerto más cercano, coger cualquier avión, y salir zumbando a Londres, ¿verdad?
Pues pasa lo mismo cuando estás sentado, escribiendo este texto, y ves la baraja del Nightjar. Sólo por ver a Luca Cinalli defender su barra como un tigre enjaulado cruzaría el Canal de la Mancha pero ese pequeño mazo de naipes es el gatillo que activa mi deseo una y otra vez, como las campanillas de Pavlov. En la columna de post-servicio o post-consumo, la carta de Nightjar tendría un peso importante.
¿Jugamos a las cartas?
¿Jugamos a las cartas?

Y, en fin, en Beaufort apuestan por el foreplay. En Nightjar, por el después. Y durante el acto, ambos son rotundos, cada uno a su estilo.
Ideas que deberían inspirarte.

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