¿Quién eres detrás de la barra?

by Alberto Pizarro

-¿Te gusta el cine?
-Y yo que sé, hay tanto…


No hay duda de que somos muchas cosas en un solo cuerpo: luz, energía, el tiempo que nos queda, la voluntad de levantarnos cada mañana y ser mejores en algo… sucede que a veces incluimos tantos atributos a nuestra descripción que dejamos de saber cómo somos realmente.
Es éste un mal de nuestro tiempo: hay tantas opciones para cualquier decisión que nos es difícil conocer con certeza cuál es nuestro gusto. Era mucho más sencillo antes, cuando de todo había poco donde elegir.
El mundo del bar no es ajeno a este fenómeno, hoy en día podemos encontrar, no sólo diversidad de decorados: (bar clásico, tiki, de diseño, futurista, ambientado en épocas de gran esplendor de la absenta o con la funcional locura de Philippe Stark), sino también profesionales con perfiles muy diferentes, más versados en uno u otro arte, comprometidos con la técnica más purista o con conocimientos propios de un científico.
Casi todo es bienvenido y prácticamente todo encuentra su público, lo verdaderamente importante es que tengamos claro qué nos gusta, cómo somos y a qué nos dedicamos (cada uno), pues de ello debe depender nuestro desarrollo futuro en esta profesión, los objetivos que nos fijemos y el modo de llegar a ello. Conozco a grandes violinistas, magníficos percusionistas y soberbios tenores, pero no logro recordar el nombre de ningún gran hombre-orquesta.
Modo autoanálisis ON.
Autodefinirse es vital, ya sea para una gran empresa, un hospital o cualquier entidad que quiera fijarse un plan de desarrollo y persistencia en el tiempo. Se trata de identificar aquellos atributos de nuestra personalidad sobre los que se fijará nuestro itinerario profesional. En las organizaciones esto se conoce como la Misión.
Mi misión soy yo.
Definir nuestra misión significa definirnos a nosotros mismos, entrelazando nuestra persona con la forma del personaje que adoptamos en nuestro bar. Significa estudiarnos para describirnos, prestando una atención relevante a aquellos rasgos que marcan nuestro comportamiento detrás de la barra: ¿somos sociables, generosos, organizados, jerárquicos, disciplinados, caóticos, metódicos, creativos…? Ser realistas en este primer punto es determinante, pues identificar nuestros atributos personales más profundos nos servirá para reconocer aquellas posiciones donde nos encontraremos más felices y mejor podamos desenvolvernos. Definir la misión nos debe conducir a identificar también en qué aspectos somos especialmente brillantes, aquello que se nos da bien de verdad, ya sea solucionar quejas de un cliente dentro de un registro formal o hacer el mejor Mai Tai, así podremos fortalecer nuestros puntos fuertes. También será en esta etapa donde deberemos identificar los auténticos motivos que nos llevan a tomar nuestras decisiones. Hay razones de toda índole, pero todas han de ser conocidas por uno mismo… ¿qué fundamento hay detrás de nuestra ansia de memorizar cientos y cientos de recetas? ¿No fallar ante nuestros clientes o impresionar a nuestros iguales?
La experiencia y el paso del tiempo te enseñan que la vida, también la profesional, es demasiado corta para estar donde no nos apetece, a veces no podemos elegirlo, pero está en nuestra mano intentar elegir la senda que nos conduce hacia nuestros sueños, pero para ello primero hemos de definirlos….en el siguiente artículo.

Photo by Helena Yankovska on Unsplash

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Alberto Pizarro

Bar Manager de Bobby Gin.

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