Sexo con-sentido

by Juan Valls

Ha llegado la hora de divertirnos. Vamos a crear. Demos rienda suelta a nuestra imaginación, no sin antes analizar de qué manera afrontar la formulación de nuestros cócteles de autor. Con frecuencia nos encontramos ante el reto de descifrar un cóctel de creación propia entre una interminable lista de ingredientes. Si ya es complejo entender muchos tragos en copa, imaginaros sobre papel. Os preguntaréis, ¿por qué sobre papel mi fórmula tiene que tener sentido?
Muy sencillo, leyendo la receta recibimos cierta información sobre el estilo del cóctel, la armonía y si se ha hecho con sentido común sin necesidad de probarlo. Esto ocurre en la mayoría de las ocasiones, aunque para todo hay excepciones.
Vamos a dar un repaso a ciertas estructuras clásicas de formulación que nos pueden servir de plantillas a la hora de afrontar una nueva receta y que nos ayudará a seguir un orden.
El primer patrón es una base de destilado principal simplemente aderezado, modificado y/o matizado para crear una manera diferente de disfrutarlo. Ejemplos conocidísimos son el Dry Martini o  Old Fashioned.
esquema 1
En estos casos suelen ser matizadores de sabor como bitters, azúcares, vermuts etc. Y en otras ocasiones son destilados que se complementan en busca de un sabor equilibrado.
Ejemplo: el Rusty Nail: tan mal afamado, tan mal considerado pero que manera más simple de modificar un perfect serve o de buscar un disfrute del destilado principal más amable.
El segundo patrón es un 50/50, algo que a simple vista resulta una obviedad y de poca dificultad, nos puede ocasionar grandes quebraderos de cabeza para encontrar el equilibrio entre los dos protagonistas.
esquema 2
Ejemplo:
Americano: un equilibrio entre dulces y amargos que engancha, que consigue darle profundidad a la manera de disfrutar de un buen vermut.
En el Tercer patrón, los matices se complican y aunar las virtudes de más ingredientes se convierte en un malabarismo.
esquema 3
Empezamos a introducir un tercer ingrediente gradualmente. Ejemplos:
Manhattan: híbrido de los dos patrones anteriores, como con unas gotas y un zest podemos rematar un equilibrio.
Hanky Panky: un paso al frente con sutileza que aporta complejidad.
Cuarto Patrón. Se trata de mezclar tres ingredientes a partes iguales. Un Sour es la mejor base para empezar a introducir pequeños toques que hagan diferente su disfrute. Esta base nos va a acompañar siempre en muchas de nuestras creaciones, es como un valor seguro a la hora de poder empezar a hacer pruebas.
esquema 4
Negroni: quizá el más famoso en las tres partes iguales. Se trata de cócteles rápidos, ágiles en el servicio que con una buena combinación pueden hacerse míticos.
Quinto patrón: En este patrón ya vemos como el número de ingredientes aumenta y complica la fórmula haciendo de estas creaciones algo más difícil de recordar por lo que habrá que poner hincapié en un buen nombre para que nuestros clientes lo recuerden fácilmente.
esquema 5
Ejemplos.
Last Word: La cosa se complica, es muy difícil a partes iguales equilibrar una bebida a cuatro.
Cosmopolitan: un buen ejemplo de una formulación moderna. Es interesante ver cómo desde un destilado principal se construyen los matices que marcan la diferencia.
Otros.
A partir de este punto encontramos formulaciones muy variadas, incluso algunas que parecen imposibles y que por arte de magia funcionan de maravilla, se podría decir que son cócteles más de fantasía como el Hurricane o el Singapore Sling.
¿Tu patrón?
Con estos esquemas podemos empezar a trabajar, vete introduciendo tus ingredientes en el patrón que más se ajuste a lo que quieres conseguir y verás que aquellas mezclas que no funcionaban empiezan a tener sentido. Éstas no son reglas establecidas pero te ayudarán a empezar a crear y tener seguridad en tu formulación. El simple hecho de limitar el número de ingredientes te hará agudizar tus sentidos; 6 es un buen límite y te dará margen de sobra para crear. Veras como al final crearás tus propios patrones.
esquema 6

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Juan Valls

Fundador y director de contenidos de Fibar y Bar Manager de El niño perdido bar.

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