Si la vida te da limones… ¿te haces un sour?

Foto: Nikko Macaspac para Unsplash

by Mar Calpena

Un bar es un lugar al que la gente va a divertirse. Pero, ¿qué ocurre cuando a ti te produce malestar? Hemos hablado ya en algunos artículos de este blog sobre cómo mantener el cuerpo en forma si se trabaja detrás de una barra, pero tanto o más importante es cuidar adecuadamente de nuestros pensamientos y emociones frente a lo que allí nos suceda. Porque eso no sólo nos hará mejores profesionales, sino que nos convertirá en personas más felices.

Un sector como la hostelería puede tener aspectos muy bonitos. Acompañar a los clientes en sus momentos de ocio y celebración, hacerles sentir queridos, interactuar con los compañeros… pero como todo en esta vida, tiene su cara B. Y hay días en los que los clientes son bordes, el proveedor te ha colado limas secas, has perdido ese concurso que tan bien te preparaste o, peor aún, pasas una crisis más seria, como la pérdida de un ser querido o un descalabro económico. Esos momentos son inevitables en la vida –no te podemos proponer soluciones mágicas porque no las hay- pero cómo los afrontes y los gestiones puede marcar una gran diferencia en cómo los vivas. Y si finalmente te ves obligado a dar la cara cuando la situación es adversa, si la vida te da limones, quizás puedas sacar de ello un buen sour mix.

Hemos preguntado al psicólogo y profesor universitario Ramón Nogueras acerca del estrés. ¿Qué ocurre cuando trabajamos en un local de alto volumen y no hay manera de sacudirnos la sensación de que no llegamos? “El primer indicador es si el estrés continúa fuera del trabajo. Si durante el trabajo estás activado, pero cuando acaba puedes relajarte y no te sientes estresado, es normal. Si el estrés se traslada fuera, tenemos un problema”, comenta Nogueras. Obviamente, habrá que chequear también si en realidad el estrés se debe a que no tenemos los recursos necesarios para trabajar, y ver en qué medida está en nuestra mano cambiar esta situación, para, al menos, sentirnos más útiles y fuertes.

Aprender a lidiar con el estrés no siempre es tarea fácil. Foto: Ayo Ogunseinde para Unsplash

Sin embargo, si lo que estamos viviendo es una situación de duelo, comenta Nogueras que “Deberíamos poner la atención en el trabajo, y tomar las pausas necesarias para procesar lo sucedido. Hablar y escribir acerca de lo ocurrido es algo probadamente terapéutico, y no deberíamos guardar lo que sentimos para nosotros”.  Cómo sobrellevar la adversidad es algo que preocupa a la humanidad desde antiguo, y algunos de los consejos más útiles tienen ya algún millar de años que otro. Por ejemplo, el emperador Marco Aurelio –un de los padres de la filosofía estoica- escribía allá por el año 160 que si “un pepino es amargo, tíralo. Si hay un espino al borde del camino, sortéalo. No pierdas el tiempo en preguntarte por qué son así” (lo dicho acerca de las limas secas… pero, eso sí, puedes por ejemplo hablar con tu proveedor de frutas para que no vuelva a ocurrir, e intentar ver si puedes aprovechar las pieles).

Escribir suele ser un buen ejercicio terapéutico. Foto: Aaron Burden para Unsplash

El pensamiento de Marco Aurelio y los demás pensadores estóicos –que, muy groseramente podríamos resumir en intentar recordar que la vida es breve, y que muy a menudo nuestras emociones derivan de los juicios que nos formulamos sobre lo que nos ocurre- vuelven a estar de plena actualidad. Algunos libros que pueden ayudar, como “El ego es el enemigo”, de Ryan Holyday, lo recogen en su versión moderna. Aunque quizás su derivada más importante es la escuela de la psicología cognitiva de Albert Ellis y Aaron Beck. No nos da el artículo para explicaros enteramente de qué va (¡carajo, que hay gente que hay gente que dedica a ello su vida entera!), pero sí decir que trabaja con la idea, tan parecida a los de los estoicos, de que la incapacidad de pensar con claridad –mediante distorsiones cognitivas o creencias irracionales– nos lleva a la desazón (aunque inversamente, la capacidad de pensar con claridad nos lleva a una cierta paz de espíritu). Obviamente, nadie como un profesional serio para tratar este tipo de problemas. Es recomendable comprobar que éste esté colegiado, a qué escuela pertenece –en la psicología hay muchos enfoques- y huir de las terapias new age o con olor a cura milagrosa. Un buen libro de introducción a la filosofía cognitiva es “Sentirse bien”, de David D. Burns.

El estrés no es, pese a todo esto, el único riesgo de la profesión. Los horarios locos y las tentaciones constantes también pasan factura. Añade Nogueras que es recomendable “asegurarse de planificar bien los días libres para que no se pasen sin hacer nada es esencial. Aprovechar las horas libres que uno tiene en horarios inusuales para participar en actividades (cursos, talleres y demás). El ejercicio es particularmente importante aquí”.

Prácticas como el yoga pueden ser de gran ayuda. Foto: Form para Unsplash

¿Y qué hacer ante los clientes correosillos?  “Lo mejor es desarrollar un estilo asertivo de comunicación. La obra clásica de referencia en este tema es “Cuando digo NO, me siento culpable“, de Manuel J. Smith.  El estilo asertivo es un modelo de comunicación en la que eres capaz de defender tus puntos de vista y opiniones sin atacar al contrario, y manteniendo la autoestima y sin caer en estrategias manipulativas, ni propias ni por la otra parte.” La consultora UPPS Anfitrión, que trabaja en el ámbito de la hostelería, propone un modelo de relación con el cliente (y también con el resto del equipo) basado en el “tú me importas”, basándose en valores como la empatía y el respeto, y en sus formaciones –a las que yo he asistido- se trabaja en la comunicación activa con el cliente, aprendiendo a escucharlo de verdad, y a comunicarnos con ellos clara y efectivamente. Algunas de las claves que proponen en sus seminarios, son, por ejemplo, repetir qué nos ha dicho para asegurarnos de haberlo entendido bien, a la vez que le hacemos saber que lo hemos escuchado. Perfeccionar nuestro estilo de hablar, nuestro estilo de pensar, y, en consecuencia, la calidad del servicio y de nuestra vida.

 

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Mar Calpena

Mar Calpena (Una o dos copas) es periodista y bartender, pero pasa más tiempo delante del teclado que detrás de la barra. Escribe para prensa, radio y televisión, sobre gastronomía, cócteles y otras cosas peregrinas y culturetas con poca relación con la comida.

Estudió en la primera promoción del DEU en coctelería y mixología del CETT-UB, y le hicieron repetir, en calidad de profesora, la asignatura de “Historia de la coctelería y el café”.

En la actualidad está a cargo del proyecto Sapiens de los cócteles de la Fundación elBulli.

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