Sin o no sin… esta es la cuestión

by Marc Álvarez

Hará escasamente un año y medio asistía a la primera reunión para la coordinación de un evento que tenía lugar en un bonito enclave campestre del norte de España, donde nuestro equipo se encargaría de todo lo referente a Food&Berverage para un grupo de aproximadamente doscientas personas. Hasta aquí no hay nada raro en ello, salvo la particularidad de que en algún momento de la conversación el organizador escupió la palabra “Mocktails”. Tras unos segundos de estupor, mi cerebro empezó a procesar que lo que me estaban pidiendo para ese evento era una carta de cócteles exclusivamente sin alcohol.
En el momento inicial en que recibí tal desconcertante encargo, una primera reacción negativa recorrió mis vísceras instintivamente. No se muy bien por qué mi estúpido orgullo de bartender de tres al cuarto se sintió herido porque un grupo de gente quería tomar bebidas sin alcohol… Como si las bebidas sin alcohol no pudieran ser lo suficientemente dignas como para llegar a completar un menú de coctelería.

Marc, en lo de "bartender de tres al cuarto" no estamos nada de acuerdo...
Marc, en lo de “bartender de tres al cuarto” no estamos nada de acuerdo…

Los detalles del evento poco importan ahora mismo, ya que hacia donde me gustaría conducir estas líneas es hacia el hecho de la poca importancia o el poco valor que se les da en general a los cócteles “sin”.
Si miramos la mayoría de cartas de cócteles de muchos sitios, la parte de los sin alcohol siempre suele tener un papel residual, al final de la carta, como si de un objeto inanimado y sin valor se tratara en el fondo de un baúl del desván de la buhardilla.
Paralelamente, parece que los cócteles que no llevan alcohol no son cócteles y que tengan que aparecer en un apartado especial al que cada maestrillo intenta buscarle un nombre original para justificar que “se lo han currado” con esta sección. Una de las cosas que me sorprendió gratamente la primera vez que estuve en el Artesian, cuando aún estaba capitaneado por Alex & Simone es que las referencias que no llevaban alcohol estaban inmersas literalmente en el menú de cócteles como uno más de la familia y que, gustativamente, no tenían nada que envidiar al resto de sus compañeros.

"Death of the hypster", uno de los cócteles sin del Artesian. Complejo, efervescente y adecuado para cualquier momento del día o de la noche.
“Death of the hypster”, uno de los cócteles sin del Artesian. Complejo, efervescente y adecuado para cualquier momento del día o de la noche.

Las reflexiones que surgen de todo esto son…
-¿Es el cóctel sin alcohol algo que no es lo suficientemente digno como para formar parte de un menú dentro de todo el resto de cócteles con alcohol?
– ¿Es posible crear un menú entero con 25 referencias (por ejemplo) exclusivamente sin alcohol?
– ¿Sería posible crear un bar sólo con cócteles sin alcohol? ¿Sería una Mocktailería ?
La verdad que con estas líneas simplemente pretendía polemizar un poco sobre este desconcertante mundo de las bebidas sin alcohol y como los bartenders afrontamos dichas bebidas en el día a día de nuestros bares. ¿Cómo lo ves?

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Marc Álvarez Safont

@Negroniman y Fundador de Drink Atelier.

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