Cosas que no deberías decir a un bartender (si no quieres romperle el corazón)

by Laura Conde

Los bartenders, y en realidad cualquiera que trabaja de cara al público, suelen lamentarse de lo inoportunos que son a veces algunos comentarios. Muchos clientes se amparan en aquello de que siempre tienen la razón para importunar a aquellos que se encuentran tras una barra con algunos comentarios que o bien no vienen a cuento o bien –todos tenemos nuestro corazoncito, qué demonios– les sientan como un tiro aunque sean totalmente bienintencionados. Hemos preguntado a algunos bartenders cuáles son esas frases que les minan la moral, y nos hemos encontrado un poco de todo.

“Mejor me lo hace tu compañero”
Nacho Alberto, de la coctelería Bitter, en Barcelona, admite que no debería sentarle tan mal, pero que no puede evitar que le duela cuando un cliente pide por otro compañero. “Cuando vas a atender a alguien y te pregunta si no está por ahí fulanito, aunque seguramente lo hace sin ningún afán de ofender, te hace empezar a cuestionarte de inmediato que tal vez tú no le pareces lo suficientemente bueno”, explica. La cosa adquiere tintes aún más dramáticos cuando el cliente directamente manifiesta su disconformidad con tu persona: “no, no, no quiero que me lo hagas tú, me esperaré a que acabe tu compañero”. Glups.

“Psh, psh, eh tú, chaval, socio…”
¿Chaval? ¿Socio? ¿Hermanoooo? ¿En serio? Mario Gallart, bartender y gerente de Philia Gin, en Murcia, siente escalofríos cada vez que alguien le trata con excesiva familiaridad. “Nosotros siempre intentamos tratar a la gente con el máximo respeto y es un bajón cuando descubres que no es recíproco”, explica. Si ya suele incomodarle que le llamen jefe, socio o hermano, “aún es peor cuando me chistan o me silban”, afirma. Luca Izzo, de Hemingway, en Barcelona, añade el concepto “nene”, al parecer también bastante utilizado para interpelar al bartender.

Y, por favor, ahórrate los comentarios machistas hacia las bartenders. Foto: Jakub Dziubak

“Esto no se hace así”
Hay consumidores que saben mejor que tú mismo cómo se elabora determinado trago, algo que pone de los nervios a Miguel Ángel Jiménez, bar manager de Florida Retiro, en Madrid. “Algunos te dicen que ellos han estado en determinado local, en el que se supone que son famosos esos cócteles, y que no tienes ni idea, literalmente, de cómo se hacen”, explica. Jagoba Santesteban, de Geo Cocktail, en Valmaseda (Vizcaya), coincide: “a veces vienen clientes hablándote de otro bartender que ha ganado algún premio y que curiosamente tú, que conoces a todo el mundo, no sabes quién es”. Es el clásico consumidor enteradillo “que suele decirte cosas como ‘¿qué me has servido? Me sabe raro…’, cuando es exactamente igual que los tres cócteles que se ha tomado anteriormente”, afirma Jiménez.

“Los bartenders trabajáis poco”
A menudo quienes tienen trabajos de oficina en horario partido envidian esos horarios nocturnos que, al parecer, dejan mañanas libres para ir al gimnasio y tardes en familia. Algo que, según Luca Izzo, no es cierto. “La gente no tiene ni idea de lo que es trabajar entre 8 y 10 horas de pie cada día y después irte a casa y seguir estudiando para poder evolucionar”, asegura.

“Esto me lo preparas así”
Una frase que algunos clientes te espetan sin que ni siquiera hayas empezado a trabajar, cosa que molesta soberanamente a Izzo.

Clientes, los bartenders saben qué hacen con sus recetas, de verdad. Foto: Shangyou Shi

“No me pongas tanto hielo”
Muchos clientes que ha tenido a lo largo de su trayectoria Marco Muñoz, actualmente director de la Escuela de Bartenders de Chile, han coincidido en solicitar los tragos con poco hielo. “Por dos motivos, fundamentalmente: en primer lugar porque creen que al diluirse el hielo el combinado perderá sabor, cuando en realidad las recetas están perfectamente diseñadas a base de mucho tiempo de ensayo-error para contener la cantidad ideal de hielo, y por el otro para aumentar la cantidad de alcohol”, explica. A menudo el cliente olvida que las recetas de los cócteles funcionan como un reloj, “y que la cantidad y calidad del hielo no es algo que el bartender decida arbitrariamente, sino que está calculada al milímetro”, concluye.

“Yo vengo mucho aquí porque este chaval es una máquina”
Santesteban asegura que en muchas ocasiones esta frase procede de alguien que ha estado dos veces en el local. Y qué rabia da.

“Ponme un poquito más”
Para Sergio Salvatierra, de Tango Porteño, en Buenos Aires, uno de los grandes problemas con los que se enfrentan los bartenders es la agresividad de ciertos clientes cuando se pasan de copas. En muchas ocasiones, la situación comienza “cuando empiezan a exigirte que cargues un trago con el doble de destilado que lleva la receta original”, explica. Y no solo porque estropea la bebida, sino porque la coctelería contemporánea tiende cada vez más a reducir las dosis de alcohol para que el cliente pueda disfrutar sin sufrir las consecuencias etílicas.

Disfrutar de la noche no implica excederse con el alcohol. Foto: Bobby Rodríguez

“¿Me haces una rebajita?”
“¿Tú cuando vas a Zara a comprar un pantalón lo pagas y te vas o también pides que te hagan una rebaja?”, se pregunta Izzo.

“Seguro que ligas mucho”
Jagoba Santesteban ha escuchado muchas veces eso de que cómo puede seguir siendo soltero con lo que debe ligar estando tras la barra. “Pues no, no es así”, sentencia el bartender.

(…)
Nada más duro que el silencio para un bartender, según Luca Izzo, a quien le rompe el corazón acudir a las mesas a tomar la comanda y que la clientela le trate como si fuese invisible. “En muchas ocasiones tienes que volver una segunda e incluso una tercera vez”, asegura. Claro que la otra cara de la moneda de la indiferencia de la que se queja Izzo es la confianza excesiva. “Hay clientes que te tocan, a veces para fanfarronear delante de los amigos de la confianza que te tienen, ¡y que incluso te acarician!”, asegura.

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LAURA CONDE
LAURA CONDE

Periodista y cofundadora del portal GASTRONOMISTAS. Escribe y habla sobre gastronomía, coctelería, estilo de vida y tendencias en diversos medios de comunicación.

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