13 cosas que sólo hacéis los barmans

Cosas que te parecen normales pero que hacen que el mundo conspire contra tu persona. Cosas que para ti pasan inadvertidas pero que provocan miradas de suspicacia a tu alrededor. Tics que te parecen simpáticos pero que enervan al más estoico. Sí, amigos y amigas, reconozcámoslo; ser barman es sinónimo de ser de otra galaxia. Hemos recopilado sin rigor pero con intenso afecto 13 cosas que sólo hacéis vosotros. Tal cual.

¡Esta vez no he sido yo!
¡Esta vez no he sido yo!

1. Salir del súper con 15 frutas raras, dos botes de especias y sin el papel de wc ni el pack de leche que ibas a buscar. Porque claro, ha sido pasar por la sección de frutería y el cerebro se te ha disparado imaginando cómo quedaría el extracto de guayaba en tu nuevo signature cocktail. Ya si eso usarás pañuelos de papel cuando llegue el momento.
2. Elegir destino de vacaciones visitando la sección New Bars de Difford’s Guide en vez de Kayak.es. Y volver de Londres con tantas fotos de cócteles del Oriole o del NightJar que no te ha quedado espacio para fotografiar una cabina roja.
3. Poner la mesa en casa con un giro de muñeca. Depositar los vasos en su sitio con un grácil movimiento que deja ojipláticos a tus invitados. Sacar de la nevera la botella del agua tirándola al aire y recogiéndola sin pestañear.

Miguel Pérez, ¿vienes a mi casa a poner la mesa?
Miguel Pérez, ¿vienes a mi casa a poner la mesa?

4. Dar por hecho que todo el mundo sabe qué es un shrub. Y un strainer. Y un jigger. Y cómo se hace un sirope. Y extrañarte cuando te miran raro.
5. Salir a tomar algo y pasarte el rato diseccionando el cóctel en vez de bebiéndotelo. Y si por casualidad estás con gente del sector, pasaros el rato hablando de bebidas. Incluso si ha habido una invasión alienígena mundial y la gente está huyendo despavorida, vosotros seguiréis tratando de discernir si ese botánico dominante de esa ginebra es pimienta rosa.
6. Pelar una manzana y darte cuenta de que la piel ha quedado formando un twist perfecto.
7. Sacar la cartera del bolsillo y que se te caiga un abrebotellas.
8. Que tu hijo te pida agua y que tú se la sirvas escanciando. O girando la botella.
9. Tener la nevera llena de botellas de destilados, mejunjes caseros, frutas deshidratadas y tener que pedir una pizza para cenar.
10. Pasar horas leyendo reviews sobre la Rotovapor o un condensador de hielo seco como si fuera Los Pilares de la Tierra. Morirte de envidia al entrar en un bar y ver un ahumador aromatizador.
11. Que te pregunten de si has visto el programa de Chicote y tú decirles, “pero si está muerto”.
12. Desear ser Chuck Norris cuando pasas por un local turístico en el que se ofrece “Paella, sangría, mojitos, cócteles”.

¿Cómo que mojitos a tres euros?
¿Cómo que mojitos a tres euros?

13. Remover el café cogiendo la cuchara con los dedos en pinza y el meñique estirado.
¿Alguna más que añadir, dude?

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