Historia del Negroni. Siguiendo la pista del Conde

Suelo decir que si una historia es demasiado buena, es que es falsa. Pero ¿puede que la historia de un cóctel, tal y como se presenta desde tiempos inmemoriales en libros poco fiables sea, en vez de leyenda, verdad?

Según Luca Picchi, es el caso del Negroni. Por supuesto, el Negroni es, con el Dry Martini, el aperitivo por antonomasia. Su poder de fascinación es tal que varios escritores le dedicaron libros enteros. Según la mayoría de lo que se ha publicado, el Negroni se llama así por el conde del mismo nombre quien, cansado del Americano que pedía cada día en el Caffè Casoni de Florencia en los años que siguieron la primera guerra mundial, pidió al barman, un tal Fosco Scarselli, añadirle ginebra.

A Luca, oriundo de la hermosa capital toscana y barman en el Rivoire, siempre le llamó la atención la anécdota y quiso saber si era cierta. Primero, encontró al hijo de Scarselli y artículos publicado en los 60 por la Asociación de Bármanes de Italia que le atribuían la creación del cóctel. Pero lo más complicado fue seguir la pista del Conde Negroni. Nacido en Florencia en 1868 y de madre inglesa, Camillo Negroni llevó una vida… agitada. A los 19 años, a la postre de un escándalo en la buena sociedad toscana, tuvo que marcharse a Estados Unidos donde se hizo vaquero en lo que seguía siendo el oeste salvaje y en Canadá. Unos diez años más tarde, volvió a la ‘civilización’ para abrir una escuela de esgrima en plena Madison Avenue en Nueva York. Allí se casó en 1903 antes de volver a Italia en 1904. No es hasta 1912, 25 años después del mencionado escándalo, que regresó a su ciudad natal, donde nunca faltaba a su cita con los mejores bares y vivió hasta su muerte en 1934.

negroni1
El Conde de Negroni, una vida (presuntamente) fascinante.

Establecida su existencia, había que asegurarse de que tenía algo que ver con el cóctel del mismo nombre. Una cosa harto difícil… Luca consiguió, después de largas investigaciones, dar con dos elementos trascendentales. Primero, una carta de octubre 1920 en la que un amigo del Conde le encomendaba no beber “más de 20 negronis al día” (Luca piensa que entonces los negronis se servían en copas muy pequeñas). Segundo, una caricatura del Conde, de 1926. Detrás, apuntado a mano: “el hombre que inventó el famoso Negroni”. Datos de peso, sin ninguna duda, que podréis encontrar, con muchísimas ilustraciones, en el magnifico libro “Negroni Cocktail – An Italian Legend”.

El único problema de toda esta narración es que ningún documento especifica la receta de los Negronis que bebía el Conde. ¿Estamos seguros de que el autor de la carta y el de la caricatura hablaban de la receta clásica? Algunos historiadores de la coctelería subrayan que es curioso que ninguna receta de Negroni apareciese en libros italianos hasta los 50. De hecho, se publicó una en un libro cubano antes que en el propio país del conde… Además, en los años 30, dos recetas muy similares, patrocinadas por Campari, surgieron, bajo nombres distintos, en libros… franceses. Es, cuanto menos, curioso. Quizás en un futuro próximo, otro nuevo documento nos saque de dudas definitivamente. O quizás no. Tales son los merodeos de la historia de la mixología.

negroni
¿Será el Negroni Clásico el verdadero Negroni del conde?

Mientras tanto, mi amigo Luca no tiene ninguna duda. Y, por una vez que leyenda y realidad parecen ponerse de acuerdo, quiero creer que tiene razón. A veces incluso los historiadores y cronistas necesitamos momentos románticos.

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter