Stranger Things: los robos más absurdos en los bares

by Cira López. Ilustración: @pepbola

Es un clásico. Casi cada noche, algo desaparece del bar. Algunos clientes, atraídos por la nocturnidad, los efluvios etílicos y el ánimo canalla, se apropian de algo que no es suyo, sino tuyo. Y adiós muy buenas.

¿Vivimos en un país de cleptómanos? No exclusivamente, (aquí tenemos a Cristina Cifuentes, en Estados Unidos a Winona Ryder). La explicación más probable es que los objetos de los bares son bonitos, bien diseñados, y encima, recordatorio de noches imborrables. Hasta ahí, todo dentro de la lógica. Pero… ¿sólo desaparecen de los bares cartas de cócteles y algún vaso vintage? Ay, amigos y amigas, no. Hemos rastreado un poco y aquí va una lista de cosas que se han llegado a llevar de un bar… de menos a más bizarras.

  1. Los clásicos: La carta de cócteles. Está en el “number one” de lo robado. Y es lógico, las hay tan bonitas que parecen obras de arte. Para muchos es hasta comprensible. Mauri Jiménez, propietario de Cocktails porque sí y colaborador del blog te da al menos un motivo de consuelo:  “Recuerdo una charla de Alex Kratena, en la que decía que si en tu bar roban la carta es que estás haciendo un buen trabajo. Yo sí te he de decir que he robado alguna carta (pero nunca cartas caras de éstas con cuero, ¿eh?)”. En el bar Elephanta de Barcelona, las cartas son carátulas de discos de vinilo. “Nos desaparecían cada dos por tres ––recuerda Damià Mula, que trabajó allí––. Teníamos suerte si algún cliente nos las pedía…
  2. Los habituales: vasos, pajitas reutilizables, barspoons, posa-vasos, jiggers, ceniceros… Todos los bartenders a los que hemos preguntado  han coincidido en estos objetos. En Baton Rouge, Diego González reconoce que son tentadores “los vasos de lata del Moscow Mule y los recipientes en forma de piña“. Mauri Jiménez nos explica una ¿posible? solución:  “sí que me parece muy interesante por ejemplo, como en algunos bares de Londres que tienen una cristalería un poco especial, te ofrecen comprarla“. ¿Funcionaría aquí? Mmm…. ¡nop!

    Una prenda sospechosa. Photo by Craig Whitehead en Unsplash.
  3. El plato donde se sirve la cuenta. Todos nos preguntamos lo mismo que Alberto Fernández, de Dr. Stravinsky, que ha visto cómo le desaparecían algunos: “No sé qué utilidad le dan luego a eso…”.
  4. Miscelánea raruna: Las flores de decoración. Una banqueta. Pimenteros, saleros y cuadros. Nos lo explica Adal Márquez, de Boadas Cocktails. “Nos han robado de todo. Creo que la gente lo hace por decir ‘tengo algo del Boadas'”.  Damià Mulà recuerda que en un evento de Bombay Sapphire se llevaron una botella magnum de 3 litros. Del Boia Nit, su head bartender Manel Vehí nos cuenta que han desaparecido hasta taburetes metálicos.  ¿Cómo acude a los bares la gente, con un carrito de la compra?
  5. Ñam-ñam. “Un día encontré a una chica robando calamares y patatas fritas del congelador cuando el bar ya estaba cerrado“––nos explica Manel Vehí, que también es head bartender del hotel The Principal de Madrid y del Grand Hotel Central de Barcelona. Aquí entra en juego, suponemos la necesidad. No es el caso, intuimos,  de otro manjar que desapareció del Baton Rouge: “¡Me robaron un jamón ibérico!” ––se lamenta Diego González. ¿Dónde lo esconderían?
  6. A lo bestia. Si lo haces, hazlo bien.Que te roben unas pinzas no es raro ––nos cuenta Marc Álvarez, fundador de DrinksAtelier, y ex head bartender de elBarri Adrià––. Que una señora se lleve en el bolso 35 pinzas que había en un gueridón en el 41º cuando estábamos abiertos, pues eso sí que es flipante; sobre todo cuando abre la cartera para ir a pagar y se le caen todas. Fue bastante cachondo“. Pagaríamos por verle la cara a la mujer en ese momento, ¿verdad?
  7. Y en el número 1 de las cosas robadas: el fetichismo escatológico. “Una vez nos robaron la tapa de la taza del wáter”––nos confiesa entre risas Adal Márquez. Ante mi estupor, le pregunto si era muy especial. “Qué va. Normal, blanca y vieja”. En el Dr. Stravinsky se conformaron con el pulsador del inodoro, según nos cuenta Alberto Fernández. Cuidadito porque hay alguien que se está montando un pisito a base de cócteles.

 

 

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