One bottle cocktail: cuando menos es más

by Mar Calpena

“¿Cócteles a partir de una sola botella (de destilado)? ¿Por qué debería interesarme eso a mí?” puede que pienses. Muchos son los bares que hacen su estrategia en torno a la variedad de botellería que pueden ofrecer a sus clientes -en ocasiones, por mala que sea- pero pero no siempre te vas a encontrar en esa tesitura. Seguro que en ocasiones has jugado al viejo juego de imaginar qué cócteles te llevarías a una isla desierta. Bueno, a una isla desierta con hielo, frutas y algunos pequeños extras, claro. One bottle cocktail (Penguin Random House, 17,45€) es, igual que el libro de Ryan Chetiyawardana que te propusimos hace unos días, un libro enfocado al bartender casero avanzado, pero que también gustará al profesional. ¿Y por qué digo esto? Bueno, Maggie Hoffman, la autora -que es también editora de la sección de bebidas de la página Serious Eats (premiada con un James Beard Award, uno de los premios más prestigiosos de la prensa gastronómica)- lo deja claro desde el prólogo, en el que describe una situación con la que hemos tropezado todos, novatos o seniors. Uno va a un bar, pide un cóctel que resulta ser delicioso, y cuando mira detenidamente la carta o pregunta por los ingredientes se encuentra que todos ellos son tan fáciles de localizar como el Arca Perdida, y que le impedirán prepararlo nunca más. O que se compra un recetario y pasa lo mismo. Así que Hoffman ha buscado reflejar en este libro las muchas posibilidades que da tener una sola botella y unos cuantos ingredientes frescos si se le echa un poco de imaginación.

Solo con esto, te apañas un muy buen cóctel

¿No me crees? Hay una bebida con vodka y tofu suave, trucos para sustituir la clara de huevo por agua de cocción de los garbanzos (para los clientes veganos), variaciones sobre cada uno de los cócteles cambiando el destilado base (ideal para apurar culos de botellas) y un montón de cosas más que denotan que el conocimiento de Hoffman sobre la materia es serie, y le permite hablar con autoridad a la hora de explicar cómo se ha construido y equilibrado un cóctel buscando, por ejemplo, las notas bajas de un amaro, si bien las recetas no son suyas sino de profesionales británicos, canadienses y estadounidenses.

Y con cualquiera de estas, también

Cada capítulo está dedicado a un tipo de bebida, si bien existen algunas categorías paraguas, como la de ágave (tequila y mezcal), la de brandy (pisco, cognac y armagnac) y la de whisky (yatúsabeh), aunque bien mirado lo mismo podría decirse de la categoría de rones e incluso de la de ginebra. El vodka es vodka. Como ya hemos comentado, hay varias sugerencias para pasar los cócteles de un capítulo a otro, pero lo que hace de este libro un título recomendable es, por encima de todo, que abre una ventana a ver cómo trabajan otros profesionales cuando no cuentan con muchísimos recursos. Unas limitaciones que a menudo pueden darnos muchas pistas para incentivar nuestra propia creatividad. Y eso, por definición, está bien.

21
Mar Calpena
Mar Calpena

Periodista y bartender. DEU en coctelería y mixología del CETT-UB. Está a cargo del proyecto Sapiens de los cócteles de la Fundación elBulli.

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter