Variaciones sobre el mojito

by Laura Conde

Para muchos el mojito es únicamente una cosa: hielo picado, ron, hierbabuena, lima, soda… ¿y angostura?, y no se puede ensuciar el nombre de este cóctel tan preciado con filigranas innecesarias.  Para muchos otros, sin embargo, el mojito puede ser simple y llanamente lo que a cada uno le dé la gana, y si estás en tu casa y te lo pide el cuerpo puedes llamar mojito a una tortilla de patata.
Los segundos, los heterodoxos del mojito, son precisamente los protagonistas de este artículo, en el que hemos pedido a diversos barmans de Barcelona que nos revelen algunos trucos para hacer un mojito sui generis que, sin tener ocho apellidos cubanos, romperá un poco con lo establecido y estará de escándalo.
1- Salvia en lugar de menta. Priscila Alvarado, de Bitter, lo ha probado en alguna ocasión y asegura que le fascina. “La salvia tiene un toque mentolado pero resulta mucho más elegante que la menta“, afirma. “Y si encima lo haces con fresas en lugar de limón y sustituyes la soda por cava tienes un mojito curioso y muy bueno“. En Bitter, sin embargo, el mojito estándar se elabora con limón y angostura, y es que cada vez son más los locales que utilizan este cítrico en lugar de lima, aunque el debate, claro, está servido.
2- Zumo de limón en lugar de limas machacadas. Alberto Vigil, que elabora mojitos a tutiplén en el barcelonés Bar Calders, asegura que una buena idea para dar un toque diferente a nuestros mojitos es sustituir las limas machacadas por zumo de limón recién exprimido. Así conseguiremos un mojito más sutil y mucho más bebible. Además, si decidimos preparar mojitos en casa, ¿quién no tiene un limón en la nevera?

Limones, la alternativa de Albert Virgili del Bar Calders a la lima. Estos son de Murcia.
Limones, la alternativa de Albert Virgili del Bar Calders a la lima. Estos son de Murcia.

3- Añadir jengibre. Mauri, de Cocktails perquè sí, todo un alquimista de la coctelería que anda siempre ideando nuevas y sorprendentes combinaciones, confiesa su pasión por un cóctel que, asegura, no es nada fácil de hacer: el mojito de jengibre. “Es complicado estandarizar un cóctel con jengibre fresco, de manera que yo lo que hago es cambiar el top de soda por un top de Ginger Beer, y mejor si es de Fever-Tree, mi preferido. Además, es un toque que funciona estupendamente en el mojito sin alcohol“.
4- Mezclar ron blanco y añejo. Hay quien defiende elaborar los mojitos con ron blanco y quienes prefieren el añejo, e incluso quien opina que si se usa azúcar blanco hay que usar ron blanco, y añejo si utilizamos azúcar moreno. Podríamos estar lustros elucubrando sobre la cuestión hasta que llega Javier de las Muelas, propietario y barman de Dry Martini y Gimlet, y te cuenta que él utiliza los dos. A partes iguales. Y asegura, además, que el mojito es un cóctel que tiene la suerte de que le queden bien muchos ingredientes, y que por ello él los elabora de shiso, kumquats, frutos rojos o  fruta de la pasión.
5- Hielo entero en lugar de picado. No podíamos hablar de mojitos sin sentarnos en la barra del restaurate Habana Vieja de Barcelona y preguntar a su propietaria, una mujer encantadora llamada Lilian Díaz cuya vida es una aventura –sólo diremos que conoció bien al Che Guevara–, que abrió este rinconcito de cocina cubana en el barrio del Born en 1992. Aquí se prepara, asegura, el auténtico mojito cubano según la receta de La Bodeguita del Medio, en cuyas paredes Hemingway escribió aquella frase que ha pasado a la historia: “My mojito in La Bodeguita, My daiquiri in El Floridita“. Y lleva hielos enteros, sin picar, azúcar blanco, la hierbabuena entera –nada de morteros– y se elabora en vaso de tubo.
6- Cachaça en lugar de ron. En Samba Brasil lo han bautizado como Mosamba y es el resultado de la feliz fusión entre la cultura cubana y la brasileña. La idea es sustituir el ron por cachaça y en lugar de soda añadir un toque de Curaçao. El resultado es un mojito que, sin olvidar sus raíces cubanas, tiene un punto carioca que le sienta la mar de bien.
7- Mojito sin alcohol. Hay quien es incapaz de pensar en un mojito y olvidar que lleva ron, pero Enric Bartomeu, de Tirsa, nos insta a abrir un poco la mente y elaborar un mojito sin alcohol. Y es tan fácil de hacer y está tan bueno que parece bastante sencillo acostumbrarse a beber esta tentación fresca y frutal prácticamente como si fuese agua. “Utilizamos menta, zumo de limón, zumo de piña y un toque de Ginger Ale para potenciar ligeramente, sin enmascararlo, el sabor“. En Tirsa lo elaboran con hielo pilé (Lady Sour) o con cubitos (Mojito sin alcohol).
8- Con pomelo y Marraschino. Así es como le gusta prepararlo a Matías López, bartender del hotel Le Meridien, quien asegura que si se le añaden a un mojito estándar 30 ml de zumo de pomelo, éste va a adquirir “un toque refrescante y amargo“. Si a esto añadimos 15 ml aproximadamente de licor Marraschino ya tendremos este toque herbáceo, complemento perfecto de la menta.
A él nos atrevemos a preguntarle cuál es el secreto de un mojito perfecto esperando que no nos conteste que lo único que verdaderamente importa es hacerlo con cariño. Y estamos de suerte. “No hay que machacar la lima y mucho menos la menta. Cuando lo hacemos el mojito adquiere un sabor amargo desagradable que no nos interesa“. Tomamos nota.

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LAURA CONDE
LAURA CONDE

Periodista y cofundadora del portal GASTRONOMISTAS. Escribe y habla sobre gastronomía, coctelería, estilo de vida y tendencias en diversos medios de comunicación.

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