'Orbis Tabernae. Mis bares preferidos': el libro de Manel Tirvió

“Bebed porqué sois felices pero nunca porqué seáis desgraciados.” – G.K. Chesterton

Me cito con el maestro Manel Tirvió el día en que entrega las llaves del piso superior de la desaparecida coctelería Tirsa de L’Hospitalet de Llobregat. Le pregunto qué siente y su respuesta me reconforta. “Nada es eterno”. Tirvió sólo mira hacia delante. De hecho, hemos quedado para hablar de su segundo libro y me revela el título del tercero, ya en proceso. “Ostras, Manel. Una trilogía”. Vamos por partes.
Orbis Tabernae. Mis bares preferidos forma parte del proceso de duelo del barman. “Escribir me ha servido de terapia y cada vez me cuesta menos hacerlo”, me confiesa en un bar, donde si no. No es un local cualquiera. El Maravillas es un bar de tapas gourmet y cócteles de autor y clásicos que prepara con maestría Miriam Campa, su alumna aventajada.
El local, abierto en verano de 2015 en el barrio de Les Corts de Barcelona, merece un texto y un brindis aparte. Prometido queda.

“Si es o no invención moderna, vive Dios que no lo sé, pero delicada fue, la invención de la taberna.” – Baltasar del Alcázar

“Es obligado empezar esta relación por el primer bar establecido en Europa dedicado al mundo del cocktail, el más genuino, el más relevante (…) el famoso Harry’s New York Bar de París”. Así comienza el relato de Manel Tirvió. A pie de página, la fecha: abril de 1988. Aunque su primera visita al local se produjo dos décadas antes. “Era el verano de 1968, le dije a mi padre que quería conocer mundo, me hice el pasaporte y cogí un tren a París. Tenía 17 años”.
Orbis Tabernae
A partir de entonces, el mundo se abrió a sus pies. Nueva York, Viena, Venecia, Londres, Estambul, Singapur, Hong Kong, Berlín, Katmandú… No contamos ni las ciudades ni las tabernas que aparecen en el libro, sí los años que encierra esta guía tan personal. “Repaso los bares que más me han gustado de mis viajes durante 26 años, algunos de ellos no están ampliamente reseñados pero los he incluido porqué creo que también merecen ser visitados”. La última experiencia vivida y documentada, The Bar en el Hotel Four Seasons de Budapest, en agosto de 2014.

“- ¿Yo a usted le he visto en alguna parte.
– En la barra de un bar, sí señor”  – Manuel Vázquez Montalbán

Le pregunto por los imprescindibles en su vida. Sólo tres, le pido, por si se anima. “El Harry’s New York Bar de París porqué fue el primero. Cuando lo visité pensé que un día escribiría sobre él y me prometí a mi mismo que volvería, como mínimo, cada década acabada en 8. El River Café de Brooklyn, Nueva York, por su Manhattan. Obligado tomarse uno en la barra antes de cenar. Y el Long Bar del Raffles Hotel de Singapur, porqué me gusta su mezcla de culturas y su Singapore Sling”.
Hete aquí la esencia de Orbis Tabernae: pequeños relatos en los que Manel Tirvió recomienda cócteles, describe ambientes, comparte anécdotas y recuerda amigos que le han acompañado o gente con quién ha bebido en sus viajes. Encuentros inesperados, encuentros inolvidables y reencuentros imposibles. Así son los tragos.
Y hasta aquí puedo leer. Si te has quedado con sed tendrás que comprártelo. Quedan unos pocos ejemplares en el Mosquito Sunset Club de L’Hospitalet y en las coctelerías Negroni, Torre Rosa y Cocktail Bar Juanra Falces de Barcelona. Su precio, 20 euros. “Lo justo para autofinanciarme y pagar La vuelta al mundo en 80 copas”. El episodio tercero. “Verá la luz en primavera y lo presentaremos aquí, en El Maravillas”, me anuncia. No es la única novedad de la velada. “Muy pronto abrirá las puertas un Tirsa en Barcelona gestionado por gente de mi antiguo equipo”. Menuda sorpresa.
En la barra nos esperan un Negroni y un Gingerly Crusta (vodka Zubrowka, licor de saúco, triple seco, zumo de limón y bitter de naranja) made by Miriam Campa. Sensacionales. ¡Un brindis por los proyectos!

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