Road Soda: guía coctelera para viajeros intrépidos

by Roger Estrada

Con el seductor subtítulo “Recetas y técnicas para preparar excelentes bebidas en cualquier lugar”, Road Soda (Dovetail, 2017) se presenta como el manual de ayuda perfecto para que los entusiastas de los cócteles puedan saciar su sed de creatividad shaker & jigger a pesar de las limitaciones a las que uno suele enfrentarse cuando está lejos de casa y no tiene los utensilios a su alcance.
Con consejos y recetas de destacados bartenders y expertos en la materia, la periodista Kara Newman pone a nuestro alcance ideas frescas para crear cócteles portátiles usando petacas, latas y botellas de licores como recipientes y soluciones útiles para elaborar bebidas estando de acampada o perdidos en un poblado remoto en medio de la nada.
Ganadora del prestigioso Bert Greene Award 2013 de la IACP (Internacional Association of Culinary Professionals) en la categoría Escritura Sobre Bebidas, Kara Newman es la editora de spirits de la reconocida publicación Wine Enthusiast. Además de sus artículos especializados en medios como The Wall Street Journal, Tasting Table o Saveur, ha publicado los libros Spice & Ice (Chronicle Books, 2009), The Secret Financial Life of Food (Columbia University Press, 2012) y Shake. Stir. Sip. (Chronicle Books, 2016). El próximo otoño verá la luz Nightcap, también en Chronicle Books, un libro sobre “la última copa de la noche”, en palabras de Newman.
¿La idea de escribir Road Soda surgió de tus propias experiencias viajeras o de escuchar las historias de amigos y bartenders?
¡De ambas cosas! Fue una alegría recibir las ideas para beber on the road que me hicieron los bartenders, pero yo misma viajo con frecuencia también. Por ejemplo, el cóctel “Hotel Room Paloma” fue creado durante un viaje que hice a la región del tequila en México. Mis colegas y yo nos quedamos atrapados en una escala de 10 horas, así que nos fuimos a la habitación de un hotel a esperar nuestro vuelo. Había facturado mi maleta pero todavía tenía una botella de tequila en mi equipaje de mano, así que en lugar de preocuparme por el contratiempo del vuelo, pedí una soda con sabor a pomelo en recepción y envié un mensaje de texto a mis amigos: “¡Fiesta de la Paloma en mi habitación!”

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¡Fiesta en tu habitación del hotel!

¿Y cuán importante ha sido contar con el punto de vista de los profesionales?
Los bartenders son de las personas más viajadas que conozco, así que sus aportaciones tienen un gran valor para mí. Debo reconocer que gracias a ellos me pregunté en más de una ocasión “¿por qué no habré pensado yo en eso?”. Por ejemplo, la bartender Tiffany Barriere, de Atlanta, sugiere usar los cascarones vacíos de los cítricos a modo de improvisado jigger con el que medir las cantidades que necesitas para elaborar un cóctel.
¿Cómo fue el desarrollo de la idea inicial y su estructuración en capítulos o dobles páginas dedicadas a recetas y consejos útiles para los lectores?
La estructura de mi libro es particularmente inusual. La mayoría de los libros de cócteles se centran en spirits o ingredientes claves. En cambio, Road Soda se centra en esas situaciones en las que es posible que desees una bebida y cuál es la mejor manera de abordarlas. Así que empezamos con aviones/trenes y habitaciones de hotel, y de ahí pasamos a las bebidas en formatos más portátiles: en petacas, bolsas, botellas, latas… Si un cóctel no encajaba en ninguno de esos formatos, se adaptaba o se descartaba.

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Por si te entra el mono de Daiquiri en el avión… Cosas que pasan

En 2015 colaboraste como editora en Savoring Gotham, la guía foodie de Nueva York editada por Oxford University Press. ¿Cómo describirías el estado actual de la coctelería y las coctelerías en la ciudad? ¿Te animas a compartir tus locales favoritos con nuestros lectores?
La mejor manera de describir la escena actual de bares es: diversa. Tenemos todos los tipos de locales imaginables, excepto un tiki bar decente. Probablemente variaría mis recomendaciones según el visitante, pero en general, primero optaría por un bar antiguo con algo de historia, como el 21 Club en el Midtown; después, un bar de copas moderno, como Pegu Club en el SoHo o Clover Club en Brooklyn; y como tercera opción, yo les diría que pidieran las indicaciones para llegar al dive bar o al pub irlandés más cercano.
Como editora de la categoría de spirits en Wine Enthusiast, ¿cómo dirías que ha evolucionado el interés y la apreciación de los lectores por los licores y los cócteles?
Los lectores se han ido volviendo progresivamente más conocedores a lo largo de estos últimos años. Un cambio que noté es que pasamos menos tiempo hablando de “spirits 101″ y más tiempo hablando de las historias que hay detrás de esas bebidas. Los lectores ya tienen un conocimiento básico sobre, por ejemplo, qué es el whisky, o saben dónde encontrar esa información cuando lo desean; por lo tanto, nuestro objetivo es mejorar ese conocimiento a través de historias que muestren la región en la que se fabricó un whisky en concreto y qué es lo que lo hace único y memorable. También nos gusta destacar a las personas que elaboran esos spirits porque a menudo tienen historias maravillosas que contarnos.
En tu web he podido leer el precioso artículo titulado Drink & Thrive (Bebe y Prospera; n.d.r.) que publicaste en The New York Times donde rememoras tus experiencias como becaria en una revista importante en Nueva York. Me gusta cómo describes tu ingenuidad de entonces y la manera en que la Kara experimentada le habla aquella joven. ¿Querías de alguna manera alentar con tu ejemplo a futuras escritoras?
Agradezco tus palabras porque ese fue un artículo difícil de escribir. Ese ensayo —sobre una extraña tarea que me fue encomendada cuando era la joven becaria de esa revista, que no era otra que gestionar las necesidades diarias de whisky escocés del editor jefe— no pretendía tanto animar a futuras escritoras como echar la vista hacia atrás hacia un momento concreto de mi vida desde una perspectiva que nunca esperé tener: la de alguien que ahora escribe sobre alcohol para ganarse la vida. Si hubiera sabido entonces lo que sé ahora —sobre whisky escocés, sobre trabajar en revistas, sobre la vida— qué situación tan distinta podría haber sido aquella. Pero lo cierto es que puedes mirar hacia atrás y decir “si hubiera sabido…” sobre cualquier situación.
En los comentarios de dicho artículo hay quien critica que en él no hicieras más hincapié en denunciar la actitud autoritaria del jefe sobre esa joven inexperta que eras tú entonces. ¿Crees que de haber escrito el texto hoy, en el clima de denuncia de actitudes machistas, habrías enfatizado ese aspecto?
No he leído todos los comentarios. Por supuesto que hubo un desequilibrio de poder, pero no calificaría esa situación como de acoso y creo que sería un error enlazar mi ensayo con el movimiento #MeToo.
A pesar de ser un problema global, ¿dirías que el sector de la coctelería está haciendo todo lo posible para eliminar las barreras de género, las diferencias salariales o el sexismo que a veces sufren las bartenders por parte de clientes?
Hay personas y distintas iniciativas que están trabajando arduamente para mejorar las condiciones de la mujer en el sector. Me han impresionado varios de los programas auspiciados por el US Bartenders Guild and Bar Institute y tengo muchas ganas de ver lo que nos ofrecerá la serie de conferencias de coctelería Chicago Style, programada para este verano [y fundada por tres mujeres profesionales del sector y en la que se abordarán problemáticas sociales como el sexismo, el abuso de sustancias o la falta de diversidad; n.d.r]
Volviendo al libro, en su portada se menciona que tu bebida es la ginebra. ¿Siempre ha sido así?
Para ser honesta, depende de la temporada. En los meses más cálidos, prefiero la ginebra; en los meses más fríos, bourbon o whisky de centeno. Y en ambos casos, los prefiero en cócteles bien elaborados.

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Lo que deberías tener para tu road trip

Para terminar, ¿cuál ha sido tu drinking experience más memorable estando de viaje?
Una caminata de verano en Aspen que terminó tomándome sorbos de vino enlatado de Infinite Monkey Theorem, una bodega urbana de Colorado, mientras contemplaba el sol ponerse detrás de las montañas. No se trataba de que la bebida fuera elegante, sino de la compañía y el paisaje.

Fotografías: Scott Gordan Bleicher

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Roger Estrada
Roger Estrada

Colaborador de la revista musical RUTA 66. Jefe de redacción de Playboy España y co-director del documental “IN-EDIT. GET WHAT YOU WANT“. Más en WWW.ROGERESTRADA.NET

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